miércoles, 4 de junio de 2014

EL NOMBRE DE LA ISLA.
Por: Emiliano Tejera.
Fuente: carta escrita por Emiliano Tejera, al Gobernador Civil de la Provincia de Santo Domingo, en fecha 30 de mayo de 1918. Publicado en la Revista CLIO, año IX . Núm. XLIX y L. septiembre a diciembre de 1941, págs.204 a206
Los nombres que ha tenido la isla son: Haití, Española, Hispaniola y Santo Domingo. El nombre de Hispaniola, tal como suena no ha sido corriente en la Isla de Santo Domingo. Esta palabra fue creada por los autores que escribieron en latín, entre ellos Pedro Mártir, acerca del nuevo mundo, refiriéndose a la isla, ya que el nombre de España en latín es Hispaniola
Los poetas adoptaron este nombre por más armónico, pero nunca llegó a generarse en público. Sólo algunos mapas antiguos tienen los nombres en latín, usaron el nombre de la Hispaniola. No se recuerda que Colón haya usado nunca ese nombre.
Cristóbal Colón arribó a esta isla por primera vez el 6 de diciembre de 1492, y en los tres días que siguieron a este examinó con cuidado todo lo que veía, y le pareció que esta tierra se asemejaba a la de Castilla y apartándose de su costumbre de darle a las tierras que descubría nombres religiosos o de príncipes, reyes, el domingo 9 de diciembre la denominó" Española".( no Hispaniola).
Nombre que aceptaron los reyes católicos y que fue usado en la mayor parte de los actos oficiales hasta los últimos tiempos de la dominación Española en la isla. Colón en su carta al escribano de los Reyes Católicos, Luís de Santangel, en 15 de febrero de 1493, al hablar de sus descubrimientos dice. "del cual cabo (de Cuba) había otra isla al oriente, distante de esta diez e ocho leguas, a la cual puse el nombre la Española"
En su carta a Rafael Sánchez, en 14 de marzo de 1493, y la cual fue traducida inmediatamente al latín por Leandro Cosco, y sirvió para dar a conocer al mundo el gran acontecimiento, Colón llama a esta isla Española. Lo mismo en la carta que dirigió a su Santidad en febrero de 1505, donde la denominaba "Isla española". Colón siempre llamó a la isla Española, nunca Hispaniola.
Juan de la Cosa, compañero de Colón, en su mapa de 1500 llama a esta isla "La Española", Alberto Cantino, en su mapa de 1502 la llama "llha Espanholla". Mártir Waldeseemuller, en su mapa hecho ante de 1503 y publicado en Estrasburgo, en una edición de Tolomeo, en 1513, llama a la isla Spagnolla, Johann Kuysch en su mapa de 13 de agosto de 1508, la llama Spagnola, en el Lenox Globe, de 1510, se llama también Spagnola.
También es cierto que Orontino Tinaens en 1531 y Gerard Mercader en 1541 llamaron a la isla "Hispaniola" tal vez debido a que en sus mapas figuran los nombres en latín o porque ya para esa fecha Pedro Mártir y demás latinizantes habían inventado el nombre de Hispaniola. No obstante el uso oficial y aún el notarial, aplicado a la isla, fue prevaleciendo sobre el de la española, sobre todo después de mediado del siglo XVII
Haití, según los autores españoles antiguos que hablan de las Indias, era el nombre que tenía la Isla a la llegada a ella de Cristóbal Colón, y significaba tierra elevada. Pedro Mártir, supo que se llamaba también Quisqueya; pero esto no ha podido comprobarse hasta ahora.
El nombre de Haití, como nombre de la isla despareció casi por completo al desaparecer los haities y sólo revivió para la parte occidental de la isla al fundarse en 1804 la nacionalidad haitiana. No hay ninguna razón de peso para justificar que la resurrección de ese nombre de un pueblo desaparecido por completo.
Cuando Cristóbal Colón encargó a su hermano Bartolomé visitase el sur de esta isla para ver si en el podía fundar una ciudad marítima, poco después fue fundada en la orilla izquierda de la ría Ozama la ciudad de Santo Domingo, dándole este nombre Bartolomé en memoria de Dominico Colombo, padre de ambos Colones. Cristóbal Colón quería ponerle a la nueva ciudad Nueva Isabela, pero varió de parecer cuando supo que el nombre dada a la nueva ciudad era el de su padre.
"Santo Domingo del Puerto de la Española" se llamó la primera ciudad del sur de la isla y allí debía ser vilipendiados y cargados de cadenas el Descubridor del Nuevo Mundo y sus hermanos. Poco años después Nicolás de Ovando, Gobernador de la Colonia, pasó la ciudad a la parte derecha del Río Ozama. La nueva ciudad se engrandeció rápidamente; fue punto de escala de los busques españoles que venían a América, tuvo Audiencia, obispado primero y después arzobispado y poco a poco el nombre de la ciudad de -- Santo Domingo-- fue aplicándose a toda la isla, haciendo olvidar casi por completo el de Haití y relegar a las oficinas y a las notarias el de Española.
Al ocupar los franceses, en 1630 la parte occidental de la Isla, el nombre de Santo Domingo se generalizó por completo. La Iglesia contribuyó bastante a este cambio de nombre de la isla. Los obispos y arzobispos lo fueron siempre de Santo Domingo, no de Haití, ni de La Española. Al principió había dos obispados, el de La Vega y el de Santo Domingo, pero suprimido el de La Vega, toda la isla entraba en el territorio sometido a la jurisdicción del arzobispo de Santo Domingo.
Después el nombre de "Isla de Santo Domingo" era usado por el mismo gobierno español. El tratado de Aranjuez del 3 de junio de 1777 se ocupa del arreglo de fronteras entre Francia y España en la Isla de Santo Domingo. A fines del siglo XVIII. Mr. Moreau de St. Mery publicó una descripción de la Parte española de Santo Domingo y otra de la Parte francesa de la misma isla
El nombre de la española que Cristóbal Colón le dio a la isla es uno de sus errores de apreciación, pues Santo Domingo, en sus bosques, valles, y montañas no se parece a España. Además no siendo españoles los habitantes de Santo Domingo, no tiene razón de ser esa denominación
Cuando el 16 de junio de 1838 se reunieron a las once de la mañana, en una casa de la plaza del Carmen los nueve trinitarios: Juan Pablo Duarte; Vicente Celestino Duarte; Tomás de la Concha; Pedro A. Pina; Juan Isidro Pérez; Presb. José Antonio Bonilla; Presb. Pedro Carrasco; Ramón M. Mella; y Francisco del Rosario Sánchez, juraron destruir la ignominia de que la Cuna de la América fuese la esclava de Haití y se comprometieron con igual solemnidad a fundar un estado libre y soberano que se llamase República Dominicana. Derivaban este nombre del de Santo Domingo que tenia la Isla y que a su vez procedía del de Dominico Colombo padre del descubridor.
El nombre de Santo Domingo llevado por la isla exige que la República se llame dominicana y no de Santo Domingo, pues no hay una sola república en la isla. Sino dos. Sobre esto se dictó hace años una disposición. ( el autor no especifica nombre y fecha de tal disposición). Además el nombre de Santo Domingo tiene el inconveniente de que los haitianos genéricamente serían dominicanos, cosa que a ellos no les gustaría de ningún modo, como a nosotros no nos gustaría que nos llamasen haitianos, aunque este nombre lo haya llevado el gran Petión.
Pero el mismo inconveniente tienen todos los nombres de la isla. Ni a los españoles les agradaría que a los haitianos fuesen llamados españoles o hispanolenses, pues no son de raza hispana, ni a los haitianos le gustaría esas denominaciones pues ellos si tienen algunas simpatías por los europeos, es ´por los franceses cuyo idioma muchos de ellos y todos entienden. Creo que los haitianos preferirían, en último caso, el nombre genérico de dominicenses, que es un nombre derivado del padre del Descubridor de la isla, al hispanolenses que le hace aparecer, falsamente, como de raza hispánica. Darle a la isla un nombre nuevo o desusado. A más de lo que tiene, más bien que disminuir los errores geográficos que cometen los ignorantes y descuidados, sería aumentarlo pues con eso nombre más se acrecentaría los motivos de confusión
Casi de más está decir que a mi (Emiliano Tejera), es que no se haga cambio alguno en el nombre de la isla, que hoy todos o casi todos llaman Santo Domingo. En estos estoy de acuerdo con la gran mayoría de los habitantes de la isla y tal vez, con la de los hombres ilustrados de las demás países.
Le saluda a Ud. atentamente. E. Tejera.
Nota: Reproducimos integro el contenido de esta carta, por considerar que el lector debe hacerse el juicio que le considere conveniente, nuestro parecer es obviado, para no distorsionar el contenido histórico del documento de Don Emiliano Tejera. Publicado por vez primera en el Periódico Listín Diario, en fecha 20 de junio de 1931

lunes, 2 de junio de 2014

LA VILLA SAN MIGUEL DE LA ATALAYA
Por Tirso Medrano
En la villa San Miguel de la Atalaya, antes del Tratado de Aranjuez, se hizo una Convención el 25 de agosto del año 1773, y se firmó el tratado de San Miguel de la Atalaya, entre los gobernadores de las colonias de Santo Domingo Español y Santo Domingo Francés, en el cual se dispuso la creación de dos comisiones para la elaboración de una frontera entre las dos colonias tomando como referencia el río Pedernales y el río Dajabón. El historiador Miguel Ángel Monglus, en su libro titulado APUNTES DE HAITI, nos relata lo siguiente: ¨….la dos colonias vivieron no siempre en paz, pues a menudos había motivos de querellas a lo largo de los limites provisionales, hasta 1776, en que por virtud también de un arreglo familiar, se formó en San Miguel de la Atalaya una comisión bipartita para trazar los límites entre las dos colonias. La comisión la formaron el Teniente Coronel Don Joaquín García, por España y el señor Vizconde Choiseul por Francia. De febrero a Agosto, en un espacio de siete meses, se completo el trazado de la línea que en 1777 fue hecho definitivo por el tratado de Aranjuez.¨
Según el historiador Alejandro Del Cantillo, en “Tratados, Convenios y Declaraciones de Paz y de Comercio que han hecho con las potencias extranjeras los Monarcas españoles de la casa de Borbón. Desde el año 1700 hasta el día”, pás. 526 y ss., Madrid: Imprenta de Alegría y Charlain-1843. Ortografía y gramática modernizada en lo considerado imprescindible. Publicado por Dres. Juan O. Pons y N. Florencia Pons Belmonte Etiquetas: Tratados Internacionales Históricos. Copiamos los siguientes:
¨Bien enterados los dos soberanos de todos los antecedentes que van referidos, y deseosos de autorizar con su real aprobación un ajuste final que radique para siempre la unión entre los respectivos vasallos: han determinado se formalice aquí en Europa un tratado relativo a los límites de las posesiones españolas y francesas en la isla de Santo Domingo, tomando por basa la convención de 25 de agosto de 1773, el ajuste concluido en 29 de febrero de 1776, y sobre todo, el instrumento firmado por los respectivos comisarios en 28 de agosto del mismo año de 1776.¨

En el año 1782, la población de San Miguel de la Atalaya era de 1131 habitantes.
A partir del 1791, empiezan las familias esclavistas francesas a buscan refugios en las ciudades fronterizas españolas, en Hincha, San Rafael de Angostura y San Miguel de la Atalaya y Las Cahobas.
Muchos de los esclavizados que se refugiaban en las ciudades con sus amos eran vendidos y otros eran engrosados a las Tropas Auxiliares, al mando de Jean François, Bissau y Toussaint Louverture, quienes habían hecho una alianza con las autoridades españolas de entregarle la colonia Saint Domingue Francés, alianza autorizada por una Orden Real. El historiador José L. Franco en su Historia de la Revolución de Haití, nos relata: El gobernador español de Santo Domingo, brigadier don Joaquín García, cumpliendo las instrucciones que de Real Orden había comunicado el Conde de Aranda, entró en relación con los jefes de los esclavos franceses rebeldes, concediéndoles en nombre del rey de España socorros en armas y pertrechos de guerra, y libertad, excepciones, prerrogativas, como a sus súbditos y tierras en Santo Domingo. Para atraerse a Jean Francos y a Jorge Biassou, empleo el gobernador al presbítero don José Vázquez, cura párroco de Dajabón, hombre hábil para manejar los hilos de la intriga, que estableció contacto con los citados jefes de los esclavos sublevados.
El brigadier García, además, para asegurar las gestiones del cura Vázquez, dio instrucciones reservadas al coronel Joaquín Cabrera, cuyo cuartel general estaba en San Miguel de comunicarse directamente con Biassou…¨ El historiador José L. Franco nos relata: ¨…en agosto de 1792, ocupaban los españoles y las llamadas Tropas Auxiliares al mando de Jean François, Bissau y Toussaint Louverture, las zonas de Vailliere, Trou, Fort-Dauphin, Grande-Riviere, Ouanaminthe, Marmelade, Ennery, Gonaïves, Lembé. ¨


GENEALOGÍA DE PABLO ALTAGRACIA BAEZ  PADRE DE LA BURGUESÍA DOMINICANA.
Por Tirso Medrano.
Pablo Altagracia Báez, el más rico de los comerciantes de su época nacido en esta tierra.  Ganadero, hacendado y esclavista azuano. Propietario de los más grandes aserraderos de su época. En el 1821, era alcalde de Azua.
El historiador Carlos Esteban Deive, en su libro La Esclavitud del Negro En Santo Domingo (1492-1844), nos dice que “por esa fecha existían bandos rivales, el pro-haitiano que buscaba la unión de la colonia con el estado vecino, en ese entonces bajo la presidencia de Francois Boyer, y el que pretendía expulsar al gobierno español para proclamar la independencia de la parte oriental de la isla. ……..Para lograr su objetivo, Boyer despachó agentes a la colonia del este. Tenían la misión de inducir a los habitantes y autoridades de las ciudades y villas próximas a la línea fronteriza a apoyar la incorporación del Santo domingo español a la republica haitiana. Uno de esos agentes, el teniente coronel Dezil Dalmasi, llegó a escribir cartas al alcalde de Azua, Pablo Báez,  y al coronel Alix, en las que le prometía, de unirse a la causa de Boyer, posiciones civiles y militares superiores a las que mantenían”.
El 9 de febrero del 1822, tomaba el presidente de Haití, General Francois Boyer, a la ciudad de Santo Domingo.  Ocupación que duro hasta el 27 de febrero del 1844. Dejando como  Gobernador al General  Borgellá, quien le otorgó el titulo de  diputado de la comuna de Azua, al Alcalde Pablo Altagracia Báez, ahora Diputado antes la Cámara de los Comunes que junto al Senado formaban el poder Legislativo del Estado Haitiano.
Su esposa, María Quezada, no pudo darle hijos; pero con su esclava Juana Méndez, tuvo siete: Damián, Carlos, Altagracia, Félix, Irene, Rosa y Buenaventura Báez Méndez, nació en el año 1810, en Rincón hoy Cabral.  
Buenaventura Báez, se destacó como  Político y militar. Estudio en Francia y fue diputado del congreso haitiano, posición que ocupaba en el año 1843.
Fue Presidente de la República Dominicana en cinco oportunidades: 1849-1853, 1856-1858 y, tras la recuperación de la independencia (1865), en 1865-1866, 1868-1873 y 1876-1878. Su propuesta de anexionar la República Dominicana a EE UU (1869) fue ratificada por un plebiscito en febrero de 1870, pero finalmente el Senado norteamericano la rechazó, dadas las dificultades que conllevaba su realización. A pesar de este fracaso, Báez fue reelegido en el que sería su quinto período electoral, pero, en 1878, fue derrocado de la presidencia y exilio a Puerto Rico, donde falleció en el 1884. Sus restos  mortales fueron traídos al país en el 1914, por su hijo entonces presidente de la Republica Dominicana.  Lic. Ramón Báez.
Se casó con la señora  Fermina Andújar, con quien procreó a su hija Altagracia Amelia Báez Andújar,  conocida como Amelia. Amelia se casó con el presidente Marcos Cabral y Figueredo, quien era hijo de Melchor María Cabral y Luna, sobrino del general Dionisio Cabral y Luna y del presidente José María Cabral y Luna, tío del poeta Fabio Fiallo Cabral y tataranieto de Marcos Cabral Maldonado quien fuera alcalde de HINCHA.
Su hija Amelia dio a luz a varios hijos, siendo los más destacados Mario Fermín Cabral y Báez (1877–1961) y José María Cabral y Báez (1864-1937), este último se casó con María Petronila Bermúdez Rochet (1872–1942).
Entre los hijos procreados por Mario Fermín Cabral y Báez, se encuentran Manuel del Cabral (1907–1999), padre de Peggy Cabral (1947–).
Entre los hijos procreados por José María Cabral y Báez, se encuentran José María Cabral Bermúdez, abuelo de Manuel Díez Cabral (1964–), Auristela Cabral Bermúdez (1901–1968), madre de Donald Reíd Cabral (1923–2006), Amelia María Cabral Bermúdez (1899–1996), madre de Juan Bautista Vicini Cabral.
Ramón Báez Machado (1858–1929), hijo de Buenaventura Báez Méndez, y  María de la Concepción "Conchita" Machado Peralta (1823-1902), era médico. Fue presidente de la Republica Dominicana en el 1914 y  rector de la Universidad de Santo Domingo. Ramón Báez Machado se casó con Natalia de las Mercedes Soler Machado, hija de su prima Carolina Machado Echavarría, con la cual tuvo cuatro hijos.
Un hijo de Ramón Báez Machado, llamado  Buenaventura Báez Soler, fue el padre del empresario Ramón Báez Romano, ministro de Industria, miembro del Salón de la Fama del Golf Dominicano y presidente de la editora Listín Diario. Ramón Báez Romano, se casó con Ana Amelia Figueroa, es el padre del magnate bancario Ramón Báez Figueroa, propietario de televisoras, radioemisoras, y medios de prensa, conocido por su implicación directa en un fraude de US$2, 200 millones, que provocó la quiebra del Banco Intercontinental en 2003, cuyo resultado ulterior fue la crisis financiera dominicana. Las acciones de Ramón Báez Figueroa en Listín Diario fueron confiscadas en 2003, no obstante, Ramón Báez Romano, continua siendo el presidente de Listín Diario.











domingo, 1 de junio de 2014



LA VILLA SAN RAFAEL DE LA  ANGOSTURA.
Por Tirso Medrano
                    El historiador Miguel Ángel Monglus en su libro titulado Apuntes de Haití, nos relata:
                  “La línea fronteriza entre las dos posesiones, la española y la francesa de la isla de Santo Domingo, había sido demarcada de acuerdo con el tratado de Aranjuez en 1777. Algunos puestos militares de ambos lados, de trecho en trecho bordeaban la línea que por el N. O., se adentraban como una lanza en la parte francesa. Como avanzadas españolas, los pueblos de San Rafael de la Angostura y San Miguel de la Atalaya, estaban cubiertos por guarniciones militares que guardaban el paso de la Cordillera que por Dondón, en territorio francés, comunicaban con el Norte de Haití y con la importante Ciudad y puerto de Cabo Francés.  San Rafael de la Angostura era para la época, un pueblo de un centenar de casas, la mayoría construcciones de poca importancia, a excepción de la que servía de Comandancia, y la que era residencia del señor de Guzmán, Barón de la Atalaya, y a la sazón la primera autoridad fronteriza española”.

El historiador Manuel González en su libro titulado LA COLONIZACIÓN DE LA FRONTERA DOMINICANA 1680-1795, nos ilustra con lo siguiente: En esa coyuntura de hegemonía de la élite de Hincha y de intento de control jurisdiccional por parte de las autoridades militares nace la localidad de San Rafael de la Angostura.
Erigida en virtud del Real Decreto del 2 de julio de 1761 por el teniente coronel Andrés de Heredia, su proceso de fundación fue culminado el año siguiente por el comandante de las fronteras del Sur, Fernando de Espinosa y Miranda. En ella la hacienda pública gastó 88.791 reales y 16 maravedíes en la construcción de la iglesia, un cuartel, casas de gobierno y de capellán y bohíos para las familias, que recibieron un real por persona por un año para su alimentación durante su asentamiento, semillas y animales. Asimismo se le pagó dos años de congrua a su cura. En estos costos no estaban incluidos los del traslado de las familias desde Canarias hasta este destino.» continua diciendo: “El crecimiento demográfico de San Rafael fue relativamente significativo en tan breve período. En 1783 cuenta ya con 1.079 habitantes. Su censo ganadero era una década antes de 2.000 reses vacunas”.  En 1764 el francés Lescallier, reseñó que era “una población nueva y todavía en formación. La mayoría de sus habitantes son isleños”.
A partir del 1804, Dessalines hizo construir unas series de fuertes militares, en la villa San Rafael de la Angostura y así evitar un avance francés hacia la recién creada republica de Haití. De las cuales se conservan todavía  la Fortaleza  Fort Riviere, Las ruinas de la Fortaleza  Fort Neuf; y la gruta de San Rafael Arcángel, situada en la base de una montaña al oeste de la ciudad.
En nuestra primera Constitución firmada en la ciudad de San Cristóbal el 6 de noviembre de 1844 figura J.N. Tejera, como diputado por San Rafael de la Angostura;  y el 24 de septiembre de 1865, después de la desocupación de las tropas española, la Asamblea Nacional Constituyente, elige a  Emiliano Tejera, como diputado  por la comunidad de San Rafael. 

miércoles, 28 de mayo de 2014



GENEALOGÍA DE LOS HABITANTES DE HINCHA
A partir del 1791, empiezan las familias que conformaban la villa de Hincha a huir productos de la revolución haitiana mientras cientos de familias francesas buscan refugio en Hincha, para evitar su decapitación de parte de las masas de haitianos enardecidos.

Otros se refugian en las ciudades fronterizas de  San Rafael, San Miguel, Las Caobas y Bánica.
Nos dice el historiador Don Vetilio Alfau Duran en su libro titulado Mujeres de la Independencia lo siguiente: ¨Tanto de Hincha como de San Miguel de la Atalaya, de San Rafael de la Angostura, de Las Cahobas y de Bánica, fueron muchas las familias que se vieron compelidas a abandonar sus patrios lares debido a los desmanes de los negros haitianos. De Hincha proceden los Rivera, los Cabral, Familias, Andújar, Luna, Medina, Santana, Carbajal, Fragoso, y otras; de San Miguel de la Atalaya proceden los Febles. Muchos miembros de estas familias comenzaron a distinguirse en la vida pública dominicana desde los días iniciales de su llegada. Así los Febles, los Santana, los Fragosos, figuran ya en 1808 en la Reconquista. Como la mayor parte de ellas se establecieron en la región del Este, a eso se debe el que la común de El Seibo fuera durante la dominación haitiana, «el centro de todas las conspiraciones» como lo reconoció el presidente Charles Hérard Ainé.¨
En el año 1805, Pedro Santana y Petronila Familia abandonan la villa de Hincha y buscando mejor terreno para su ganado y la crianzas de sus hijos gemelos Ramón y Pedro Santana Familia, nacido el 29 de junio de 1801.
 Esta familia se establecen en la villa de El Seibo y en el 7 de noviembre de  1808, Pedro Santana padre, participa activamente en la batalla de Palo Hincado, junto al brigadier Juan Sánchez Ramírez.  Cercenándole  la cabeza a Louis Marie Ferrand y luego la exhibió en la punta de su ballesta por el campo de batalla.
Francia ocupó la colonia de Santo Domingo español desde el año

1802, hasta el 9 de julio de 1809, donde capituló gracias a la ayuda de de la Marina Real Británica.
Con el tiempo Pedro Santana hijo, iba a ser una figura polémica e importante en el devenir histórico de la naciente republica Dominicana.
En un trabajo histórico de  Julio González, titulado: LOS NIÑOS DE HINCHA, sobre la genealogía de los apellidos de los habitantes de Hinchas nos dice: Con el devenir de los años, en 1791 se produjo la rebelión de los esclavos en la colonia francesa de Saint Domingue, y en 1804 su independencia del colonizador francés.
Esos hechos determinaron que los habitantes de Hincha, al igual que los de  otras comunidades de la zona, huyeran a la parte oriental de la isla.
Gracias a la preservación de los libros de bautismo de Hincha (1782-1894) en el Arzobispado de Santo Domingo, podemos determinar una buena parte de los últimos niños nacidos en Hincha. Estos niños, ancestros de una parte considerable de los dominicanos, en una especie de diáspora, huyeron con sus padres a lugares como Dajabón, Santiago, Moca, La Vega, San José de las Matas, San José de los Llanos, Higüey, El Seybo, Azua, Baní y Santo Domingo.